La empresaria que fabrica sueños

MulluSami, descubre tu sueño. 

Sus manos dibujan formas en el aire. Una y otra vez. Parece una niña traviesa. Una de esas niñas hiperactivas que nunca se están quietas. De muchas maneras lo es, con la ilusión de una chiquilla, Maribel Posso Olivares empezó hace seis años una aventura empresarial llamada MulluSami. Actualmente son licenciatarios de la Marca Perú y sus muy trabajadas piezas de artesanía recorren el mundo derramando color y buenos deseos por donde caen. Pues MulluSami no solo es una empresa, es también una fábrica para regalar sueños.

“Al país lo mueve la gente que quiere hacer cosas. La gente que cree y que sueña. Nada más”, nos dice como primera frase de nuestra conversación. Con eso resume casi todo lo que es esta empresa. Fue así que Maribel tuvo que ponerle mucha voluntad, pues no era artesana, ni escultura, ni mucho menos: era periodista. Estudió en la que por entonces era Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza (hoy universidad), y la vida la fue llevando de un lado para otro. Hizo radio, televisión, prensa escrita y acabó trabajando en el aeropuerto convirtiéndose en una suerte de “especialista en documentación y drogas”. En ese tiempo trabajó para LAN y se encargaba de revisar que la documentación no sea falsa y que los pasajeros no pretendan pasar sustancias ilegales. Como un veterano jugador de póker, aprendió a reconocer en los gestos de los personas las mentiras que callaban.

Aunque en ese tiempo conoció gente de todas partes del mundo, siempre estuvo latente en ella la pasión por todo lo que implica la cultura peruana. Luego pasó a trabajar un tiempo a una empresa que brindaba asesorías a las agencias de carga; y así, llegó la maternidad: ya estaba embarazada de su hija Abril, hoy de 11 añitos. “Mi esposo trabaja lejos, en provincia. Llega a Lima cada 10 días. Él me dijo que decida si los niños se quedaban sin papa y sin mamá, porque yo me iba para la oficina y venía muy tarde”, cuenta. Y tuvo que decidir, había que hacer algo sin estar atada a los horarios de oficina. En su mente aún daban vueltas las ideas sobre el arte peruano, recordaba acaso los varios talleres de folklore que llevó en el colegio. Respetaba las artesanías peruanas, pero su afán perfeccionista le decía que faltaba algo más, un toque más. Pero, ¿de qué?

 

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Ekeko

De repente, el color

De niña, Maribel viajaba mucho por nuestras serranías. Todos los veranos iba a visitar a sus abuelas y sus tíos, que tenían sus casas y chacras en Ticrapo y Chacaro, pequeños pueblos de Castrovirreyna. Casi nadie más vivía cerca. Todo un enorme campo para correr como locos con sus hermanos, libres, como deben serlo los niños. De aquel tiempo se le quedaron grabados los recuerdos del clarísimo cielo, el olor de la tierra húmeda cuando llueve, los llamativos colores de los vestidos de las señoras que de vez en cuando visitaban esas tierras. De pronto, ¡bingo! Eso que faltaba en las artesanías peruanas podía ser el color.

“No tengo el talento de un pintor, me hubiera encantado pintar miles de cosas; pero elaboro tantas cosas en mi cabeza… hago mis bocetos, que son un mamarracho, y que ya las chicas (del taller) con el tiempo han aprendido a traducir, y nos matamos de risa porque hay que sacar un diseño. De chica siempre me gustó el color, pintaba lo que podía. Quería que mi papa me comprara esas latas con millones de colores. Me hubiera gustado tener el talento de un pintor o un diseñador. Pero yo te puedo decir que esto con esto va a funcionar, pero no lo puedo hacer”, nos explica. En cierta manera es autodidacta y se considera una entusiasta de la “creatividad plena” y no de los márgenes “cuadriculados” que puede imponer la academia.

 

“HAY QUE TENER CARIÑO POR LO QUE SE HACE”

Una vez nacida tu hija, ¿cómo empiezas esto como negocio?
Tenía que hacer algo porque yo no puedo estar sentada, me estresa, soy una persona de mucho movimiento. Y siempre había tenido el asunto este de las artesanías. Creo mucho en la energía positiva, en que siempre le va a ir bien a las personas, en las buenas vibras. Soy una optimista extrema. Entonces, me junto con Magarí Quiroz, la Maga, mi hermana del alma, periodista, compañera de Bausate. Y en eso, ella recupera el asunto esto de las ‘alasitas’, que son los deseos que cargan los ‘ekekos’. Esos deseos de: “me quiero ir de viaje”, “me quiero comprar mi casa”, etc. ‘Alasitas’ es una palabra amayra que significa “cómprame”. Hay una feria de las ‘alasitas’ o de los deseos en Puno, donde vas y te compras lo que tú quieres. Maga me propuso hacer eso con una visión distinta. Entonces, hicimos casitas, carritos, todo, en esta forma (pequeñitas, de colores), y eran lindas. A todo mundo le gustaba. Venían en una cajita y decían “Descubre tu sueño”, y adentro venía la historia de lo que era la ‘alasita’. Eso lo regalas a alguien: le regalas un simbolismo, un deseo para que consiga lo que quiere.

¿Cómo empiezas a hacerte conocida en este ámbito?
Aun no habíamos constituido una empresa. Fue muy duro buscar un artesano ideal. Nos contactamos con gente de la Escuela de Bellas Artes, con escultores y profesores de escultura para que lograran hacer la pieza como nosotros queríamos. Yo les daba mis dibujos (ríe). Hasta que por fin me desarrollaron mis productos. Llegué a la primera tienda enseñando emocionada mis cosas. Era una tienda de Larcomar. Le conté a la administradora lo que eran las ‘alasitas’. Me dijo “que lindo, déjame algo”; y me preguntó si hacía ‘ekekos’. Yo le dije que sí nomás, cómo no voy a poder hacer…y me dijo “crees que puedes hacerme algunos, porque todos los que hay son feos”. Salí disparada a crear mi primer ‘ekeko’ como yo quería y fueron un éxito total.

Pero, ¿cómo te formalizas?
Existíamos como Moduarq, que era la empresa de mi amiga Kathy Figueroa, arquitecta. Pero todavía no teníamos nombre, se suponía que era una línea de Moduarq. Luego, Maga tenía que dedicarse a otras cosas, a escribir entre la miles de cosas que hace, y ya no tenía tiempo. Empecé a ir a más tiendas y me asocio con Kathy. Nos juntamos en su casa para buscar un nombre que esté asociado a la suerte, a los buenos deseos. Estaba su esposo, quien nos dice que “mullu” (en quechua) significa lo más valioso, como el spondylus de los Incas, y que “sami” es suerte. Entonces, en nuestra interpretación (jajaja), es como decir: “Te regalo lo más valioso, que tengas fortuna”. Esa es la idea. Y se llamo “MulluSami, descubre tu sueño”. Luego, seguí insistiendo con tiendas y buscando empresas para vender productos corporativos. Ya estábamos en Inca Treasure, en Dédalo y llegué a Índigo, que es otra galería acá en San Isidro. En el ínterin, Kathy, como es arquitecta, tenía muchos otros trabajos que hacer, y tuve que seguir sola. MulluSami merecía ya su marca registrada, y constituí mi propia empresa (SAC).

Quizá tu primer salto al estrellato fue entrar en la prestigiosa galería Dédalo, ¿no es así?
Yo veía la parte comercial. Entré a una página web y dije que quería ir a Dédalo porque es el punto de inicio de muchos artistas. Así que fuimos a Dédalo. En la vida hago así las cosas: voy, toco la puerta y digo ‘hola soy Maribel Posso, traigo esto’; si me atiendes bien, sino no, tampoco me aflijo. La cosa es que me reuní con María Elena Fernández, la dueña de Dédalo, y le gustaron mis cosas y me hizo sugerencias. Entramos con nuestros ‘ekekos’.

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Toritos de Pucará

Otro de tus productos estrella son los ‘toritos de Pucará, ¿cómo se te ocurrió incursionar en ellos?
Fui a Promperú con mi ‘ekeko’ y toqué la puerta. Les dije “hola, sé que ustedes tienen un espacio para los artistas, la gente de artesanías…”. Ellos regalan muchas artesanías y las mías podían tener un lugar. A todos les fascinaron mis ‘ekekos’, pero como siempre en el Estado, me dijeron que no había presupuesto, pero se quedaron con mi nombre. Y por esas cosas de la vida se cruza la información con el Ministerio de la Producción y me llaman. Tenían una actividad del APEC en Los Ángeles y el ministro tenía que llevar unos regalos corporativos. Terminé en la oficina del ministro con mi ‘ekeko’ y al día siguiente cambiaron al ministro. Como hay tanta gente y burocracia, alguien dijo que el ‘ekeko’ es boliviano, y yo les decía que no, que es del altiplano. Y de pronto sale Evo Morales, antes de la reunión APEC, a decir “decidir” que el ‘ekeko’ es boliviano y me desgracia. Me dijeron que les encantan los ‘ekekos’ pero ya no podía regalarlos por lo de Evo; y sacan un ‘torito de Pucará’ no muy trabajado y me preguntan si puedo hacer ‘toritos’. “Pero, por supuesto”, les dije. Y resolví el asunto en cinco días. Además, le desarrollamos unas cajitas con motivos peruanos que quedaron geniales. Así fue que hice mis primeros toritos. Fueron entre 50 maravillosos toritos. Fue extraordinario para mí.

He visto fotos en que sales nada menos que con Geraldine Chaplin y tus ‘toritos’…
Fue increíble, así como me suelen suceder las cosas. Volví a Promperú, esta vez con mi ‘ekeko’ y mi torito. Los dejé y me fui. A los dos días me llamaron y me dijeron “Maribel, ¿tienes más de esos toritos… pero los necesitamos ahorita”. Yo siempre procuraba tener algo de stock. Me dijeron que necesitaban uno, y era para que se lo regalaran a Geraldine Chaplin…y termine en la foto con ella y mi torito. Ella estaba fascinada. Me dijo “qué lindo que están hechos, los voy a poner en el techo de mi casa”.

El valor agregado, la diferencia que le diste a los ‘toritos’, ¿cuál fue, los colores?
Les dimos cariño y cuidamos mucho el detalle. Creo mucho en la energía de la gente, el trabajo está hecho íntegramente a mano. Las personas que trabajan conmigo tienen claro que hay que impregnarle bastante cariño a las piezas.

¿Actualmente cómo funciona la producción?
Jesús Sánchez es nuestro artesano ayacuchano de corazón, nos desarrolla todas las piezas en arcilla. En nuestro taller de pintura en Cantogrande está Miriam Vicuña, la jefa de pintura. La acompañan Hilda y Julia, la mayoría somos mujeres. Completan el equipo mi hermana Nilsa y Christy, dedicadas al control de calidad y distribución de las piezas. Como jugando ya somos alrededor de 12 personas. La aventura empezó hace más de cinco años, y como Mullusami constituido nos vamos por el tercer año. Hemos crecido mucho más del 1000 %. Luego de participar en Perú Moda y en Perú Gift producimos alrededor de 2 mil piezas al mes.

¿Qué productos son los que más salen?
Los ‘toritos de Pucará’ en el tamaño mini, se usan mucho para regalos corporativos; y los ‘ekekos’. Tenemos también utilitarios, que son tablitas de queso pintadas con flores andinas; ellas se fueron a París.

¿Cuál dirías que es tu ‘target’ o público objetivo?
Nuestro público es el turista A1 que busca cosas de calidad, y el público peruano que le da verdadero valor a las artesanías de calidad. Y los corporativos de empresas. El primero que nos compró fue la oficina de Comercio Exterior del ScotiaBank.

Feliz ganadora sorteo

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¿En qué puntos de venta están?
En Dédalo de Barranco, Miraflores y Larcomar. Estamos también en el Mali, en el Museo Larco, en Katari Arts, Índigo, el Sheraton, en Espacio, en San Blas, en el Hotel Arawi, en la tienda del MAC; también estamos en Qala y Macondo, en Cusco, etc. Además, decoramos todo el cocktail lunch del restaurante Panchita de Gastón Acurio.

Entiendo que han llegado a otros países…
Ya hemos exportado a Japón. Hemos llegado también a Sao Paolo, España, París, Colombia, Ecuador y Chile, tenemos clientes de todas partes del mundo. En Japón hay una locura por los ‘ekekos’, una fiebre. Nos hicieron una nota en el canal 7 y luego en La República, y así los japoneses llegaron a nosotros y les gustó el producto, porque ellos ya tenían ‘ekekos’, pero feos.

¿Estas más cerca del arte o del comercio?
A los dos. Yo no vendo masa, no me interesa ser una empresa chica que vende un lote enorme. Soy una romántica perdida, si veo que no entendiste la esencia de mi producto, pues no te lo vendo. Si no le pones un poco de cariño, no funciona.

¿Qué planes para el futuro?
Estamos viendo el asunto de una tienda, pero me interesa estar en todos los hoteles cinco de estrellas de Lima y ser los corporativos de las empresas más grandes de este país. De hecho, de las mineras ya nos llaman. También nos llamó ESAN, que tuvo una feria internacional de marketing. Me interesa estar fuera como corporativo de los mejores hoteles y restaurantes peruanos del mundo.

¿Van a sacar nuevos productos?
Siempre sale algo nuevo. Por ejemplo, tenemos también unas llamitas, corazones, angelitos, iglesias ayacuchanas, etc Voy a seguir siempre con la cerámica, es mi primer amor, pero también me interesa hacer tela y trabajar con plata. Hemos hecho ‘toritos’ pintados con tierras en base a una técnica pre inca, que ha recuperada Olga Sacsa, una de nuestras artistas. Esos son unos toritos especiales. Se hace con base en negro y marrón; las tierras tienen una variedad de colores hermosos y variados. La tierra se mezcla con una cola, y luego le echamos un sellador encima. La primera pieza de esas la llevé a la Comandancia General de la Marina y literalmente secuestraron a los toritos: con ellos reciben a los dignatarios de todas las partes del mundo. ¿Sabes que hay un torito de MulluSami en cada agregaduría Naval del Perú en el mundo? Esas son las cosas que me hacen feliz, que veas un torito en el fin del mundo y recuerdes a tu tierra, a tu gente.

Finalmente, ¿cuál es la receta de tu éxito?
Tener un gran equipo, quererlos y respetarlos. MulluSami creció porque su equipo es extraordinario. Confío en él, estamos comprometidos, y admiro a todos por su trabajo responsable y de primera calidad. El secreto, entonces, va por allí: El respeto a la gente que trabaja contigo. Si tú no crees en la gente que trabaja contigo, y no sientes que son parte tuya, y ellos no se sienten parte de la empresa, esta no va ningún sitio. Yo no entiendo a la gente que tiene a sus trabajadores y ni siquiera saben si tienen hijos, familia, si les fue bien o les fue mal. ¿Cómo esa persona va a ser parte de algo y tener pasión? Si el trabajador no se siente parte del equipo, te dice “sabes, yo chambeo hasta las 5, chau, no me importa”. En ocasiones nos ha tocado amanecernos trabajando y lo hemos pasamos muy divertido.

Maribel no ha dejado de sonreír en todo nuestro encuentro. Recordamos que los ‘ekekos’ de MulluSami salieron en la revista Somos para unas navidades. Ellos regalan buenos deseos, y nos preguntamos quién le obsequió los buenos deseos a MulluSami, o si acaso los ‘ekekos’, fumadores incorregibles, le han traído tal suerte. Como sea, más allá de las suertes del destino, ya nos contó el secreto de su éxito.

There are 2 comments for this article
  1. Cristian Velasco at 17:44

    Hola,, mi famila esta buscando un Torito de Pucara como de 80cm a un metro.
    Gracias
    Cristian Velasco

    • Milagros Alzamora at 15:52

      buenas tardes , necesito 2500 toritos de Pucará de 10 cm aproximadamente
      lo pueden hacer? y cuanto tiempo demoran? por favor es super urgente
      y si lo pueden entregar en una caja impresa a un color , sería genial.
      quedo a la espera.
      gracias!