¡Dos Sopas para la mesa!

¡Dos Sopas para la mesa!

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Cada giro de negocio tiene una dinámica distinta, como los negocios de comida, por ejemplo. En este caso hablaremos sobre un pequeño restaurante vegetariano (13 mesas). Lo primero que observé al llegar es que tenían varios pedidos pendientes, los clientes esperaban y algunos se desesperaban ¿por qué no salía rápidamente la comida?

Este restaurante estaba afrontando los días de vacaciones del cocinero oficial, quien (me enteré luego) tenía la habilidad de servir rápidamente cada pedido, costumbre que creo debería ser inherente a todos los negocios de comida.

Mi labor fue atender directamente al cliente, tomar los pedidos y llevar los platos de la cocina a la mesa. Me sienta bien la atención al cliente, así que puse manos a la obra. En este negocio no se estila apuntar los pedidos, pero yo tuve que hacerlo usando abreviaturas y mnemotecnias; pude haber mejorado este sistema poniéndole números a las mesas, pero el tiempo que estuve fue corto.

Cuando el cocinero volvió al restaurante los pedidos fluyeron más rápidamente. Estuve aprendiendo los hábitos de este negocio, tanto internos (dentro de la cocina) y externos (en la atención al cliente); también pude captar la reacción frente a “clientes problema”, que en realidad son clientes que requieren un trato especial y mucho cuidado al entablar vínculo para lograr su satisfacción al recibir el producto. Las personas que trabajan de modo permanente en un puesto logran reconocer los hábitos de los consumidores, por ende pueden ofrecer una atención personalizada, lo que mejora la experiencia del consumidor en su paso por el negocio.

Una característica de los consumidores de este tipo de negocio es que buscan comida sana, además algunos están en algún tratamiento médico. Por otro lado, los motivos para ser vegetariano son variados: salud, religión o por estar acorde a una filosofía de vida.

Algunos clientes preguntan si se usa sal marina, otros piden aceite de oliva; para ellos cada plato es saludable. Esa es la imagen que las personas tienen de este tipo de restaurante, y esa debería ser la promesa al cliente; debemos asegurar la calidad de nuestro producto con insumos de la mejor calidad.

Puede haber tipos innumerables de clientes, pero hay que tener claro que cada cliente decide regresar o no y esto se define por la atención recibida, la calidad y el sabor de la comida. A pesar de ser la vegetariana una cocina que a otras personas no les llama la atención, los que gustan de esta comida pueden determinar en qué lugar se come más rico y mejor, cada cliente juzga de acuerdo a sus parámetros. Por lo tanto, el cliente es quien define la calidad de nuestro restaurante y si le gusta lo que preparamos y la forma en que lo atendimos, definitivamente volverá.

Con este ejemplo podemos entender que este giro de negocio no es para todos. Aquí se busca a un tipo de persona, con un perfil definido, es decir un “público objetivo”, el público al que queremos llegar.

Por eso, amigo emprendedor, concéntrate en identificar bien “a quién le vendes”, conócelo y diseña una experiencia completa para que cada visita a tu negocio sea un momento especial. Ya sabes: identifica, cautiva y fideliza a tus clientes.